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Críticas a La Maldición del Corregidor

Artículo en Prensa

LA MALDICIÓN DEL CORREGIDOR. Visión crítica de la novela

Por Juan Moreno Uclés (Doctor en Filología Clásica)

“La Maldición del Corregidor” es una novela básicamente histórica, fundamentada en la vida de unos bandoleros, contemporáneos de “El Tempranillo”, quienes, aunque no fueron tan famosos (porque ellos así lo quisieron), sí que fueron los auténticos “Reyes de Sierra Morena”. Según la tesis histórica que mantiene el autor en esta narración, lograron reunificar a todos las bandas de la época, incluyendo la del famoso José María “El Tempranillo”, y, bajo el mando del mayor de los hermanos “Botijas”, formaron un ejército siempre a las órdenes del general Torrijos y en defensa del liberalismo y la constitución de 1812.

 En la primera parte de esta magnífica novela, el personaje narrador, cuenta las peripecias de su muerte, como el hecho desencadenante de la posterior venganza y huida de sus hermanos a la sierra. En esta narración, iniciada con la muerte del propio narrador, se va desgranando la vida acomodada de toda la familia y, mezclado con tintes costumbristas, toda la trama de la investigación que lleva a los protagonistas a descubrir a los autores del horrible crimen y, como consecuencia, gestar su sonada venganza. La huída de los personajes le sirve de transición al autor para introducirse en una segunda parte, en la que, sin abandonar el género novelesco, la ficción se mezcla con un gran rigor histórico, donde se enmarca el primer tercio del siglo XIX y en el que desarrollan su devenir los personajes.

 En dicha primera parte, el lenguaje es sencillo y profundamente intimista para impregnarse la narración de las propias reflexiones del narrador; el personaje, desde “la otra vida”, cuenta las memorias propias y las de sus hermanos. Se ameniza con frecuentes disquisiciones que, sin distraer de la trama central, adornan y producen en el lector una sensación de profundidad en el tiempo, esencialmente cuando el autor aproxima su lenguaje a ese otro más formalista de la época decimonónica, cuya forma expresiva adquiere más credibilidad para los autores de cartas y misivas amorosas.

 A lo largo de la segunda parte, escrita igualmente en forma de memorias, narradas desde “el otro mundo” por el mismo hermano asesinado, el autor, más que contar la vida de los personajes, hace un estudio de la personalidad de los mismos, sirviéndole como soporte y excusa sus andanzas y vicisitudes por la sierra. Seguramente, a Antero Jiménez, le interesa más la evolución del pensamiento de los protagonistas que sus propias acciones; por ello no tiene inconveniente alguno en sacar al escenario de su novela cuantos personajes, de alguna manera, pudieron influir en dicho pensamiento social y político. Se trata de personajes, casi históricos, los que van contagiando sus nobles ideales en los hermanos Botijas, de tal modo que ellos, que huyeron a la sierra y la utilizaron como escenario de fechorías sólo para poder sobrevivir, pronto se convierten en activistas políticos en lucha por las libertades secuestradas por el régimen absolutista y corrupto de Fernando VII. Esta es la verdadera faz descubierta por el autor en sus investigaciones sobre estos personajes.

 No obstante, la verdadera originalidad de la novela consiste en haber logrado ese difícil equilibrio entre lo que es la novela y el ensayo histórico. Como el propio autor confiesa en su “post dictum”, para lograr dicho equilibrio, tiene que romper en diversas ocasiones su elegante estilo narrativo para aproximarse a un estilo más propio del ensayo, sin que por ello se rompa la unidad.

Antero Jiménez, al hilo de su narración, no tiene inconveniente alguno en intercalar las historias de otros personajes contadas por ellos mismos contribuyendo de esta manera a enriquecer toda la trama narrativa.

 Por último, para culminar esta breve sinopsis de la novela de Antero Jiménez, he de confesar que me ha fascinado, que me ha despertado el interés desde las primeras líneas y ha sabido mantenerlo capítulo a capítulo. Me he deleitado con su brillante descripción de los paisajes de las sierras jiennenses. Si alguna crítica negativa hay que hacer, para mí, ha acortado el final; pienso que podría haber tratado más temas en el último capítulo, donde resume, tal vez, atropelladamente. ¿Piensa el autor escribir una segunda novela basada en lo que deja entrever en ese capítulo?. Sinceramente, creo que debería hacerlo.


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