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CRÍTICAS SOBRE LOS HOMBRES DE BLANCO

Los Hombres de Blanco, una novela de intriga y suspense

(SEGUNDA EDICIÓN DE LOS HOMBRES DE BLANCO, EDITORIAL CULTIVA LIBROS   http://www.cultivalibros.com/Los-hombres-de Blanco.htm)

Comentarios: Charo Rus GarcíaJuan Moreno UclésGermán Muñoz Jiménez y Carmelo García

POR CHARO RUS GARCÍA

Profesora de lengua y literatura española

[…]

Ahora nos vamos a centrar en su último libro, la novela titulada “Los Hombres de Blanco”, publicada en marzo de 2011 por Ediciones Carena.

El libro trata de una investigación de lo incomprensible. Pleno de intriga, suspense y hechos inexplicables.

Jorge Estonegui escribe unas memorias de lo que vivió a partir de los treinta años, cuando empieza a experimentar en su vida episodios de difícil explicación racional. Jorge es heredero de una empresa próspera y de una Fundación, ligada a su familia, que creó su bisabuelo. Los sucesos extraños se suceden de una forma casi continua, incluso apareciendo y desapareciendo objetos, lo cual va convirtiendo la búsqueda de Jorge en una obsesión y en una trama cada vez más complicada de desentrañar. Con la ayuda de Clara, Jorge llegará a ciertas conclusiones sobre la naturaleza del misterio, llevándoles a investigar, asesorados por expertos, toda la realidad que están viviendo. A pesar de “los hombres de blanco” y de los enfrentamientos con servicios de espionaje extranjeros, llegarán a importantes descubrimientos que producen un gran cambio en sus vidas.

La obra es interesante y nos va dando pistas desde el principio; por ejemplo, en la cita primera, antes de empezar, dice: “El mundo de los sueños no es sólo el mundo de la fantasía, va mucho más allá de la propia realidad”.

En el Saludo se hace una dedicatoria a los lectores, siempre está pensando en ellos, dirigiéndose a ellos, haciéndoles partícipes; refiriéndose a la necesidad que tenemos todos de comunicarnos y a la obligación de dar a conocer las experiencias que vivimos para que alguien pueda sacar de ellas alguna enseñanza.

En una narración en primera persona, el protagonista empieza a contarnos su historia. No quiere justificarse por ser y sentirse libre. Se presenta Jorge Estonegui y nos dice que lo que le pasa a él puede pasarle a cualquiera y que cada cual saque sus propias conclusiones, hasta pueden considerarlo uno de tantos locos.

Todo comienza un día de mayo. Su ciudad, donde el Guadalquivir se hace navegable. Momento solemne. Él, único varón, es el heredero del secreto familiar.

Empieza la transformación, los misterios, los fenómenos raros, las cuartillas, la sombra, los cuadros, los objetos de su despacho, la habitación extraña, sueños, visiones; se ve a sí mismo, a los hombres de blanco, a la mujer misteriosa… El nombre de Clara se le viene a la mente. ¿Está soñando? ¿Es otra realidad? Te hace dudar de todo.

Las evocaciones de Clara, su convivencia, están llenas de situaciones sublimes, de romanticismo, de ternura, de pasión, de puro lirismo todo su amor. Ya se habla también de la importancia del sentimiento como base de la existencia.

Clara, como le dice su amigo, consejero y colaborador Marcos, es como producto de él mismo, de su imaginación, ella es él mismo y fuera de él no la encontrará, sólo existe en él, por él y para él.

Su bisabuelo le había dejado la clave de la felicidad, clave que debería encontrar él mismo a través de todos los obstáculos que se presentarían hacia la verdad absoluta.

Todo está relacionado, no hay nada gratuito, todo tiene sentido como cada pieza de un puzle en el total: las reflexiones filosóficas profundas… las disquisiciones científicas… cabalísticas… la masonería… la numerología… lo esotérico… los templarios… la luz circundante… el alma que se desprende del cuerpo… los viajes al futuro y al pasado… la magia de los símbolos… el transcurrir físico del tiempo, su medida, no lineal… la matemática arquitectónica… el macrocosmos… el microcosmos… la relatividad… el santo grial… la mesa de Salomón… lo inmutable… lo aritmético… lo geométrico… lo armónico… universos paralelos… lo misterioso… el transmultiverso… la mecánica cuántica… transfugación… otras dimensiones…

Te hace pensar y  dudar de todo. La lógica deja de serlo. Se aprende leyendo la novela. No sólo distrae o sirve de entretenimiento. Hay que abordarla con predisposición intelectual. Te cultiva mentalmente.

Tiene un estilo muy personal, elegante, con una nota de barroquismo en su doble vertiente: conceptismo y cultismo. Se adapta perfectamente al tipo de obra y a su género. Es importante lo que se dice y la forma en que se dice y eso es Literatura y creación de Belleza.

Narración autobiográfica, con algún breve paréntesis en que el protagonista cuenta algo referente a otros personajes y se pasa a la tercera persona y a la narración omnisciente.

Narración y descripciones impecables, brillantes, lenguaje rico con exuberante adjetivación, jugando con el epíteto; abundantes frases compuestas, largas, con subordinación, bien construidas; utilización de recursos retóricos y figuras literarias, al servicio de la trama, de la intriga, el suspense, los personajes, los paisajes… que consigue que no puedas dejar de leer desde que coges el libro.

La descripción de los personajes es certera, completa, impresionista e impresionante, te los imaginas a la perfección. Realiza un retrato completo físico y psicológico, usando sabiamente la etopeya y la prosopografía.

Sin embargo, ¿cómo no?, también introduce con maestría la paradoja, la ambigüedad, la dualidad, la confusión, con gran eficacia literaria: Clara Rains y Ana Prestal, Marcos Buldier consejero y doctor, enfatizando la doblez de los personajes. Ambigüedad que no deja de estar presente en el espacio, en el tiempo, en la geografía de la novela.

En las descripciones de los paisajes, con los que se siente identificado, hace patente el autor su calidad como escritor y su gran sensibilidad, que le permite conectar con todo lo que trata. Podemos ver personificaciones, metáforas, comparaciones… incluidas con una naturalidad exigible y absoluta. Como ejemplo, una breve muestra, cuando habla de Jaén: “mares de olivos”, engalanada con pañoleta”, “coronada con la peineta de su castillo”, “el barrio de la Magdalena escurriéndose en cascadas”, “la fuente derramando serpientes de agua hacia el cielo”… El paisaje es tratado como otro personaje más, convirtiéndolo en reflejo de la propia sensibilidad del personaje que narra, dotándolo de un protagonismo especial, utilizándolo (junto con los demás elementos) según la trama narrativa.

Destacable también la poesía de los crepúsculos y amaneceres, realizando auténtica prosa poética, convirtiendo algunos pasajes de su novela en verdaderos poemas en prosa.

Los diálogos en estilo directo completan y enriquecen la totalidad de la obra. Hacen expresarse a los personajes, descubriendo sus estados anímicos y emocionales, adecuando lo que dicen a cada uno, a quien habla. Diálogos apropiados, según la situación, los interlocutores, el tema del que están hablando…

                        En cuanto al ritmo narrativo de la novela, sabe combinar con maestría el dinamismo, el movimiento, la agilidad en la acción frente a la morosidad, al detenimiento, al detallismo de algunos capítulos, que no entorpece, que también son necesarios en la unidad global y en el significado de la obra.

                        Es un libro completo, complejo, con varios niveles narrativos que, a pesar de todo, mantiene siempre la unidad, que no rompe la única unidad; múltiple en historias, en estilo, en lenguaje, en recursos, en “adornos” literarios, en capacidad para “enganchar”; culto, inteligente; ameno, interesante, en el que tampoco faltan otros componentes típicos del subgénero: un hijo, un asesinato…

Pero, no es sólo una novela de misterio simplemente; al menos, no una obra de misterio al uso, clásica y tradicional. Es más. Te obliga a pensar, a dudar, a criticar, a cuestionar convencionalismos comúnmente aceptados porque sí.   Incluso, satiriza, ridiculiza, derriba una serie de tópicos sobre este tipo de relatos. Otro paralelismo más, aparte del que ya se cita en un capítulo, con El Quijote.

Recomiendo su lectura. Os va a gustar. A mí me ha fascinado, ha despertado mi interés desde el principio y así ha sucedido hasta el final. Bueno, yo la he releído por si se me había pasado algún detalle por alto. Llegamos a un final que no voy a contaros, lógicamente, que tenéis que descubrir vosotros cuando la leáis; aunque sí tengo que deciros que es un final inesperado, aclaratorio, desconcertante, que da sentido, que ayuda a entenderlo todo, a atar cabos, a ser más comprensible.

Por Juan Moreno Uclés

Doctor en Filología Clásica

 Me voy a referir a la última novela, por ahora, de Antero, la que está recibiendo gratos comentarios de la crítica especializada; una novela de suspense con la que, a partir de hoy, nuestro común amigo Antero  Jiménez nos va a deleitar: “Los hombres de blanco”, que le publica la Editorial Carena de Barcelona.

Los Hombres de Blanco es una novela de misterio

Los Hombres de Blanco es una novela de misterio

Estilísticamente, esta novela presenta tres estilos literarios, construidos así intencionada-mente por el autor; uno, ágil y narrativo, el empleado por el protagonista Jorge Estonegui en sus Memorias, una original narración que va de lo imaginativo y de lo onírico a la realidad del lector, hecha de un modo fluctuante, con lapsus de tiempo en la memoria, que nos seduce desde los primeros capítulos; “confusiones”  las llama Antero, propias del estado de vejez, de los 80 años del protagonista, que describe su propia realidad, en un segundo estilo literario, con reiterado uso del  lenguaje subordinado, abundante  adjetivación, con períodos lingüísticos un tanto largos, todo ello, repito, intencionadamente buscado, para adecuar el lenguaje a los estados anímicos del narrador. Y aún usa un tercer estilo, que apreciamos en ciertas escenas de transición, con párrafos bellamente descriptivos, que denotan la prosa poética que domina en todas las novelas de Antero, donde alcanza honda profundidad de lectura.

Los hombres de blanco” es, como digo,  una novela de suspense, cuya intriga nos la va facilitando  Antero Jiménez de forma gradual, a la vez que introduce nuevos enigmas que resolver dentro de la narración, quedando el lector fuertemente atrapado en la trama. No voy a desvelar el argumento, obviamente. Me limito a subrayar breves rasgos psicológicos de los protagonistas que ayuden a una mejor comprensión.

Jorge Estonegui, el protagonista central, describe, como he adelantado, a los 80 años, las Memorias de lo que vivió a partir de los 30, cuando experimenta en su vida episodios de difícil explicación racional. Primer carácter común con las demás novelas. Es heredero de una empresa próspera y, además, de una Fundación ligada a su familia. Entre las pertenencias heredadas del bisabuelo, Jorge encuentra unas cuartillas, cuyo contenido forma esos nuevos enigmas que entrelazan la trama de la narración. Para descifrarlos se sirve de Clara, la protagonista femenina, descendiente de familia hebrea.

La investigación de estos nuevos enigmas se apoya en los distintos sistemas de codificación del conocimiento, empleados en tradiciones herméticas (como el pitagorismo, la Cábala hebrea, e incluso la simbología masónica) o de tipo científico (la Física Cuántica o la Física Cosmológica). Es coincidente con otras muchas novelas que utilizan estos mismos sistemas.  No obstante, diverge de todas ellas en el desenlace y en la tesis, como veremos.

En orden a una mejor comprensión de la terminología empleada en algunos capítulos de la novela, me van a permitir que aclare un solo aspecto sobre el Hermetismo hebreo empleado.  Entre los folios del bisabuelo, que encuentra Jorge en un baúl, figura una medalla dibujada donde se puede leer la secuencia numérica -2, 7, 8, 7, 12-, muy propia de la Cabalística, formando, en diversas series horizontales y verticales, una cruz latina en torno al número 1 en el centro, en el cruce. Dedica Antero a este tema un duro pero profundo capítulo 15. ¿Qué pretenden indicar estas series numéricas en la medalla? Clara y Jorge investigan el simbolismo de la Numerología, cuyo antecedente más antiguo fue Pitágoras, quien había enseñado las relaciones de armonía entre los números, los elementos, los dioses, las plantas y las 7 notas musicales. Sus discípulos explicaron el número como el centro de una Metafísica depurada, considerándolo el principio de todas las cosas. Defendieron que los números estaban dotados de ciertas cualidades intrínsecas y que la fuente de todo número y toda forma es el cubo. El primer cubo es el -1-; es el más estable de los números, pues el -1-, multiplicado por cualquier otro número, no varía; y, a su vez,  es la más inmóvil de las formas. Si al cubo lo movemos de base, sigue siendo cubo. Es el símbolo de la Divinidad.

A su lado aparece el 2, que caracteriza las dos fuerzas antagónicas del Bien y del Mal. Y también aparece el 8, el cubo de 2, que expresa éxito, la evolución sin obstáculos. Los Padres de la Iglesia hicieron del -8- el símbolo de la regeneración y la resurrección gloriosa. Y repitiéndose en la serie, el 7; ha sido el más sagrado de todos los números, ya que expresa la plenitud espiritual y cósmica. Es Imagen de lo inmutable.

En la tradición hebraica la mística de los números supera a la de las palabras; los números 7 y 12 tienen atributos místicos: los 7 días de la Creación, 7 plagas de Egipto, 7 vacas flacas, 7 brazos del Candelabro, etc.; y el 12: las 12 tribus de Israel, las 12 puertas de Jerusalén, etc. Pues bien, estos números,  estructurados debidamente, constituyen la pista que investiga el protagonista de la novela, Jorge Estonegui ayudado por Clara, en su búsqueda de explicaciones que aclaren el misterio.

Comentaba al principio que todas las novelas de Antero tienen caracteres comunes, el relato con salto atrás en el tiempo y una tesis. En “Los hombres de blanco”, la narración ágil en primera persona desde el presente hacia el pasado resulta eficaz en una novela de suspense, máxime cuando se juega con la doble  realidad de los personajes. Y la tesis nos la indica el propio protagonista cuando, al final, realiza este comentario: “¿Qué piensan ustedes de aquello que no sigue los predicamentos de la lógica humana?… ¿No es posible que obedezcan a otra lógica que en esos momentos desconocemos?…  Que cada uno saque sus propias conclusiones”.

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Por Germán Muñoz Jiménez

 Periodista

Sensible Encontramos varios niveles narrativos que configuran una trama única: junto a una novela de suspense, en otro nivel, tenemos las reflexiones tendentes a encontrar las soluciones a los problemas que se plantean, por otro lado, la peculiar relación del protagonista con Clara y por último, la posiblemente auténtica realidad.

 En novela de suspense, la intriga está bien construida, siguiendo las estructuras habituales en este tipo de novelas que facilitan al lector la información de una forma gradual y escalonada, creando a su vez nuevos enigmas que resolver dentro de la narración que de por sí, ya tienen la fuerza suficiente como para atrapar al lector en la trama.

 Respecto a la parte de la novela que reflexiona sobre la naturaleza de la realidad y las distintas interpretaciones que la sociedad maneja para interpretarla, ocupa en el relato un plano secundario, aunque en general bien ligado narrativamente a la investigación que estructura la búsqueda del protagonista en esa novela de misterio que nos presenta el nivel superior de lectura. Argumentalmente, existe una progresión lógica de la investigación por entre distintos sistemas de codificación del conocimiento que suponen la representación en tradiciones herméticas (pitagorismo, cábala, simbología masónica) o científicos (con la Física tradicional frente a la Física cuántica; la Física Cosmológica).

 La mayor parte del libro está escrita con un estilo actual, apropiado al tipo de novela que estamos leyendo, con un ritmo adecuado que solo se rompe por una excesiva “tacañería” del autor para desvelar las resoluciones a los enigmas que se van manejando, o, incluso, parco en pistas que ayuden al lector a orientarse sobre cuál será esa respuesta final que dé el autor. Como tenemos varios niveles de lectura, uno que supone lo que nos cuenta el narrador-protagonista en sus memorias, y otro lo que nos desvela el autor en ese epílogo en forma de informe psiquiátrico, es comprensible que esta última interpretación (que todo cuanto acontece se debe a las alucinaciones de un enfermo) no esté muy presente en el relato del protagonista (aunque se den algunas pistas); pero solo es comprensible al final.

 También hay un segundo estilo literario. Es el que aparece en ciertas escenas de transición y que resulta, en cierto modo, fuera de lugar para una novela de estas características. Se trata de párrafos excesivamente descriptivos, lentos -en cuanto a la acción se refiere. Literariamente son correctos, y se aprecia que se fundamentan en los clásicos de la literatura española, pero, a mi parecer, quedan fuera de lugar en el contexto de esta novela.

 Encuentro que la novela presenta una premisa y unas tramas interesantes, que ganan en profundidad de lectura una vez se conoce la resolución final y que pueden resultar atractivas para un amplio espectro de lectores. Tanto la información que se da sobre temas esotéricos como científicos la encuentro muy oportuna, y de hecho realzan el interés de la novela, narrativamente porque van dando respuestas a las preguntas que el lector trae planteadas; y literariamente porque suponen una progresión en el conocimiento que el narrador tiene sobre las formas de entender y codificar la realidad.

Por Carmelo Segura

Editor

CriticaEntrelineas


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