browser icon
You are using an insecure version of your web browser. Please update your browser!
Using an outdated browser makes your computer unsafe. For a safer, faster, more enjoyable user experience, please update your browser today or try a newer browser.

El Jardín de las Ardillas

publi eL JARDÍN 3

SOBRE EL JARDÍN DE LAS ARDILLAS

Críticas      *****     Descargas gratuitas

 

Lo más importante de esta novela, son las emociones que se trasmiten.  En ella se combinan elementos costumbristas y filosóficos, y el personaje de Pedro, aunque en algunas de sus lamentaciones podría parecer irreal, representa una tipología humana  muy característica que ha mediatizado toda su vida por unas convicciones que en la vejez descubre falsas. Ese es el gran sufrimiento del protagonista. Para meterme en el personaje he tenido que sentir en él el dolor de su fracaso, la tristeza de descubrir en sus reflexiones que la vida le ha engañado. A pesar de ello, la novela no es pesimista y rezuma optimismo en la ternura de sus personajes, o más bien en la ternura de los recuerdos. Toda la obra es un canto al recuerdo y yo diría más, aunque tal vez peque de inmodestia, toda ella conforma un poema en el que el recuerdo es el protagonista que se ensalza y como en una oda se sublima hasta constituir el eje central del más puro lirismo. Por ello quise terminar los recuerdos de Pedro en una apoteosis lírica que constituye una, para mí, maravillosa semblanza

 En el cúmulo de recuerdos destaca el de todos los personajes  que han pasado por su vida, desde la coprotagonista, su querida Elena, hasta lo que para otros podrían ser accidental pero que Pedro lo eleva a categórico: el paisaje del valle que ha visto su niñez y su juventud y que es precisamente el desencadenante del examen de su vida. Yo destacaría a la figura más tierna y más entrañable de toda la novela: el padre de Pedro se agiganta en sus recuerdos, un humilde campesino, que posee la sabiduría de los hombres sencillos del campo y que un día, allá por su niñez, le cuenta una fábula que se convierte en el símbolo de la felicidad: “Me habría gustado – dice en una de sus reflexiones –  tener mi ardilla para encontrar esa felicidad que el mendigo supo hallar en el otoño de su vida”

He querido adornar cada capítulo con algún pequeño poema que de alguna manera le pusiera el título al mismo, haciendo alusión a su contenido. De nuevo, en ellos, he querido, también, expresar emociones y he recurrido, con la máxima libertad métrica, a expresarlas a través de un ritmo sugerente de la situación emocional.

 

FICHA:

Género: Novela

Autor: Antero Jiménez Antonio

Propiedad: El autor

Encuadernación: Rústica

Primera Edición: 1996

Segunda Edición (formato electrónico): 2001

ISBN: 84-605-5047-8

Depósito Legal: J-249-1996


Comments are closed.