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La crisis de valores y El SISTEMA EDUCATIVO

 

El SISTEMA EDUCATIVO y la crisis de valores

La Educación en nuestro país, sin sVALORESer un tema tabú, si que tiene ciertos olorcillos que recuerdan aromas de tiempos pasados o de lugares más meridionales en los que lo único que importa es la sola apariencia por encima de la verdad lógica, por no decir la verdad objetiva que, sin duda, nace de la propia lógica. Nuestro Sistema Educativo hace aguas por todos los lados por los que se le mire; pero eso no importa. Lo único importante es la apariencia de la bondad del sistema. La formación de las futuras generaciones nada tiene que ver con los intereses políticos del gobierno de turno y, en este sentido, la Educación se convierte en un tema tabú para los partidos, que, conociendo la verdad del sistema, no se atreven a coger el toro por los cuernos, porque las soluciones, no sólo podrían ser impopulares, sino que afectan a las entrañas de sus propias praxis. Tan tabú es el tema para nuestros sesudos políticos que, cada nueva legislatura, nos sorprenden con una reforma de lo que, por mucho que se empeñen, y ellos lo saben, no es, en absoluto reformable. Los males del Sistema Educativo son intrínsecos al mismo y, por ello, el sistema no sirve. Es inútil reformar lo que no vale, lo que no sirve hay que tirarlo a la basura y dotarse de algo nuevo que responda a esa verdad lógica, a esa verdad objetiva que quieren, desde el poder, disimular con falsas apariencias intentando crear expectativas en las que nadie cree; ni ellos mismos.

La sociedad ha entrado en una terrible crisis de valores. España en muy pocos años ha sufrido una profunda transformación que ha removido todos los cimientos de nuestras convicciones más íntimas. Ninguna crisis social tiene porque ser negativa, sino, más bien, el principio de algo de lo que surge la renovación de la propia sociedad para adecuarse a nuevas formas de vida, a nuevas costumbres, a nuevas creencias. La crisis, puede ser el principio de algo mejor, o el principio de algo peor, dependiendo de cómo se afronte dicha crisis. La historia nos enseña que los grandes avances sociales se producen después de las grandes crisis. Pero las crisis hay que afrontarlas y darles una respuesta para que su resultado sea el que deseamos. Ante la crisis, solo hay dos caminos: cerrar los ojos y… “ya vendrán tiempos mejores”, o, mirarla de frente, estudiarla con rigor y buscar las respuestas adecuadas para encauzarla hacia el fortalecimiento de una sociedad más humana y más solidaria, en definitiva hacia converger en un mundo mejor que el que heredamos, que esa es nuestra obligación como seres y ciudadanos del mundo.

Nuestra sociedad ha entrado en crisis, porque eso mismo ha ocurrido con nuestros valores tradicionales, y, en vez de crear un Sistema Educativo que responda a las necesidades de esta sociedad, los sucesivos gobiernos, nos responden con un sistema para su propia comodidad. Para ellos, lo cómodo es crear una sociedad dócil y sin espíritu crítico; que sepa defenderse… sí, pero lo menos posible. Una sociedad altamente manipulable, pero con las apariencias de una sociedad culta. Una sociedad con tan pocos criterios que pueda adoptar los que “estén de moda”, modas impuestas por periodistas pagados desde el poder para moldear desde debates televisivos “intencionados políticamente”. Una sociedad que pueda entretenerse enterneciéndose o sufriendo con el “Gran Hermano” o asimilando programas basura, en vez de analizar su propia trascendencia. Una sociedad que doma a la juventud tolerando sus sinrazones en vez de formarla para que tenga razones.

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